.las horas matan y luego mueren.


al anochecer encintado, le abro el pescuezo en milimétricas revoluciones por segundo.
truena un hueso con gusto a cóndilo, y creo ver perpetuarse la mofa inquieta de tanta cintura fracturada. cuando haya en tu pecho un nido de raíces danzarinas, un oxígeno acallado por coloridas premoniciones asfixiantes:


piensa en mí.



que yo estaré haciéndolo sin fraguar, aquí, contigo.

1 comentario:

Îgnax dijo...

   Los vampiros existen. Los hombres lobo también.

Lord Byron

INVERSA

exorcismos sencillitos