.las horas matan y luego mueren.
así, un pedazo de madera congelada que golpea con sorpresivo retraso;
la nuca, el pecho. que rasga la entrepierna. la mueca de rabia.
pero colchón, químicos, aviones. anuncios y epitafios.
descubiertos de vínculo:materno.
dolor de útero estallado, tus condones plastificando la ciudad en furias.
pieles de asfalto que me dan pena contemplarlos.
testigo, anónimo, la impunidad del cobarde.
la belleza del misterio
y
lo que pertenece fiel a algo más lejos que la especie
es momento de viajar hasta adentro
para sacarte de mi fondo.
*
permitir que degrades
pobre de vos todos nosotros
círculos concéntricos de anversos
con reversos
un pobre pibe con talentos desperdiciados.
un pobre pibe reactivo . sin corazón.
< de todo eso me alejo>
a conciencia, siempre.
gracias
*
.
desde el ser
tan lindo
y
desconfiado por trémulo
-hojas al viento
ojos a rotamiento-
ahogo de raíz felicidad concreción
pluma aroma colores
vueltas de arrepentido
cimbronazo pequeño en el pecho del fluído
de las ciénagas entrando por los vértices
amada nada parece
pero
no sabe si
es.
(en épocas de falacia y aburrimiento crónico)
(llegar de trabajar emoción manual)
*
nuca con hombres pesados
son nada más que nombres.
·y te perdés la belleza de esta noche·
pero la veo, te aseguro; en los espejos
y la lengua maniática se ha vuelto
sutil
oh sí.
zap
*
lo que hay
que vuelva
el peso y la dimensión
ni valorar
lo que falta
hacer foco en el corazón
si cabe
si no hay
corázone el ojo de las cosas.
verso beso bebo luz
en la prisión del pecho
ranura magnética
-básicamente me importa un carajo-
es terrible de cierto
*
meditar lo
surprise! you are alive!
cuando las puertas del remoto control de espejos
se había detenido en tus fauces
cuando ya no sabía llorar
y sólo contaba los aromas que aprisionaba en frascos imposibles
cuando el desliz se hizo fuego en la llama de tu dedo herido
supe que para siempre alguien sería uno.
y
yo, no sé cuántas.cuando ya nada quedaba en mí
cuando las puertas del remoto control de espejos
se había detenido en tus fauces
cuando ya no sabía llorar
y sólo contaba los aromas que aprisionaba en frascos imposibles
cuando el desliz se hizo fuego en la llama de tu dedo herido
supe que para siempre alguien sería uno.
y
yo, no sé cuántas.
escrito:teleoalreves/Verónica Noonan*
foto:J.
sintítuloaparente
mis pies descalzos amarrados suavemente a las piedras. delicado equilibrio.
el agua era tan fría que ya nada era claro en mi cabeza.
tenía la noche dentro, y era de día.
(Verónica)*
![]() | |
| no recuerdo dónde fue ese cielo... |
19 de agosot. 23.:23 horas.
Se parece al éxtasis. Es paz de la linda. De la buena.
La noche ya bosteza primaveras y una mujer se suelta el pelo.
V*
I won´t kneel
el niño perdido, disfrazado de ermitaño, sale a pisar baldosas y a embadurnarse con ojos.
tal vez, en el medio niñas al último retro estallido de la moda viajarán en cuerdas,
o simularán muy bien haber volado. Qué lindo.
Estoy feliz de haberme soltado.
Que ser frágil es TESORO; que por supuesto cuesta un poco más tenerlo
entre los dedos. Una raza difícil de encontrar, la de los Hombres con respeto a la palabra. y al Otro.
Me río de las palabras. de un sol pasado en la ventana.
De las llaves que hacen ruido. De los aromas en las sábanas,
de mi dolor que durará poquito, pues lo vengo pariendo hace un milenio,
parece...
Me río de las ruedas, los espirales y los colores, de las mentiras
susurradas como pasteles apetitosos.
Me río de los que piden perdón por mentir, y mienten.
Verónica*
el ritual de lo habitual
bajo la estera del verano.letanías del espacio exterior, un submundo de simuladores forman fila para obtener el botín. saborear el festín e ir a rasgar la cuerda. vocal amarilla o consonante verde. da igual. ya ni lo pienso, de tanto que lo siento. la lástima lastima más que la herida infectada. gusanos que sirven el té siempre en punto. caramelos pegoteados en ascensor que repiten un nombre que aún no he podido distinguir. el polen de las esquinas me lo dejará sin cabellos ni caballos. el incienso a todo vapor no me quita el pavor.
me siguen dando náuseas los ladrones, los mentirosos sin cara que se retratan con cara de hiel de ángel en un espejo mal parado. me siguen dando náuseas las medias que no he sacado a pasear. me dan náuseas los cobardes vestidos de profetas, regalando círculos de plata con letras de alfabeto muerto dentro. me dan náuseas las palabras muertas, éstas, que digo.
e x o r c i s m o.
*

Marosa di Giorgio
Semblanza y cuento
La mujer está de pie en una esquina, pasa un camionero y le grita una porquería. Mírala ahí, apretándose contra la pared, escandalizada...
Imagina el interior del país, es Salto y es Uruguay. Ella es escritora. Vive con su madre, una mujer de carácter fuerte, mandona y exigente, que quiere a su hija consigo, no la quiere desamparar.
Ella nació en el 1932 y murió en el 2004, ya puedes darte una idea.
Dibújate una caricatura mental, una mujer bien fea: labios pulpudos (que no es lo mismo que decir “pulposos”) pintados de un rojo violento. El pelo violeta, suelto y largo, tapándole el ojo izquierdo. La ropa de colorinches, abalorios y pollera demasiado corta. No es nada joven (que no es lo mismo que decir que es vieja; la edad es indiferente, pero no es una edad de las buenas).
¿Qué crees que puede escribir una mujer así?, ¿en ese tiempo, en ese lugar? Poesía, claro. Poesía en prosa, para ser más prolijos. Ajá, ¿y de qué tipo, estilo, etcétera?
Imagínala ahora en ese antro de intelectuales que fue el café Sorocabana, ya en la capital, siempre en la misma mesita redonda de viejísimo mármol, la mejilla apoyada en la mano gordezuela, las uñas de un rojizo diferente al de la boca, la sonrisa tristona. (Colorido expresionista.) Desde fuera parece que a su ventana le faltaran las macetas con helechos, los canarios en las jaulas, un brillo de sol plateado en el borde de la copita de anís...
Pacata hasta decir basta: «¡Ay, S., no me digas esas cosas!» El bueno de S[1]. solo le había hecho una broma sobre la fijación del camionero, tal vez algo sobre sus piernas o su llamarada capilar...
Lo dicho: ¿qué crees que puede escribir una mujer así? Pero, ¿y uno qué sabe? En caso de dejarnos llevar por las apariencias no llegamos a parte alguna. O sí. O ni idea.
Aquí va una muestrita de sus meandros expresivos. Que te aproveche.
El lobo[2]
Marosa di Giorgio, Los papeles salvajes, 1979.
«Cuando nació, apareció el lobo. Domingo al mediodía, luz brillante, y la madre vio, a través de los vidrios, el hocico picudo, y en la pelambre, las espinas de escarcha, y clamoreó; más, le dieron una pócima que la adormecía alegremente.
El lobo asistió al bautismo y a la comunión; el bautismo, con faldones; la comunión, con vestido rosa. El lobo no se veía, solo asomaban sus orejas puntiagudas entre las cosas.
La persiguió a la escuela, oculto por rosales y repollos; la espiaba en las fiestas de exámenes, cuando ella tembló un poco.
Divisó al primer novio, y al segundo, y al tercero, que solo la miraron tras la reja. Ella con el organdí ilusorio que usaban entonces las niñas de jardines. Y las perlas, en la cabeza, en el escote, en el ruedo, perlas pesadas y esplendorosas (era lo único que sostenía el vestido). Al moverse, perdía algunas de esas perlas. Pero los novios desaparecieron sin que nadie supiese por qué.
Las amigas se casaban; unas tras otras, fue a grandes fiestas; asistió al nacimiento de los hijos de cada una.
Y los años pasaron y volaron, y ella en su extrañeza. Un día se volvió y dijo a alguien: “Es el lobo”. Aunque en verdad ella nunca había visto un lobo.
Hasta que llegó una noche extraordinaria, por las camelias y las estrellas. Llegó una noche extraordinaria.
Detrás de la reja apareció el lobo; pero apareció como novio, como un hombre habló en voz baja y convincente. Le dijo: “Ven”. Ella obedeció; se le cayó una perla. Salió. Él dijo: “¿Acá?” Pero, atravesaron camelias y rosales, todo negro por la oscuridad, hasta un hueco que parecía cavado especialmente. Ella se arrodilló; él se arrodilló. Estiró su grande lengua y la lamió. Le dijo: “¿Cómo quieres?”.
Ella no respondía. Era una reina. Solo la sonrisa leve que había visto a las amigas en las bodas.
Él le sacó una mano, y la otra mano, un pie, el otro pie, la contempló un instante así. Luego le sacó la cabeza; los ojos (puso uno a cada lado); le sacó las costillas y todo.
Pero, por sobre todo, devoró la sangre, con rapidez, maestría y gran virilidad.»

Yo no miro lo que ven tus ojos
yo no pienso en lo que vos vas a pensar
no camino por donde van todos
yo no entiendo lo que vos escuchas
y en el medio de toda esta histeria
que te aturde siempre un poco mas
no pudiste soportar y olvidaste algo personal
Repetis palabras como un loro
sonreis para vender felicidad
preparas tu imagen como un toro
se prepara para mostrar la rural
por las noches revientan las redes
es todo tan superficial
como hacer para escapar
no hay respiro en este lugar
algo esta mal
la apariencia te vencio a la identidad
algo esta mal
todo bailan al mismo compas
algo esta mal
vas corriendo tras la novedad
algo esta mal
en este desierto
ojala que nos podramos encontrar
yo no creo en lo que creen todos
yo no busco lo que vos vas a encontrar
no me olvido lo que olvidan otros
ni pretendo caerle bien a los demas
y en el medio de toda esta inercia
que te vence siempre un poco mas
no quisiste quedar mal
y olvidaste algo personal
algo esta mal
la apariencia te vencio a la identidad
algo esta mal
todo bailan al mismo compas
algo esta mal
vas corriendo tras la novedad
algo esta mal
en este desierto
ojala que nos podramos encontrar
yo no miro lo que ven tus ojos
कादेना पेर्पेतुआ.


La fuerza sugestiva de la fenomenología lunar, su carácter nocturno, su mutabilidad repetitiva que establece la ley del ciclo, han constituido siempre “uno de los más importantes arquetipos de la estructura psíquica del hombre”. Fue fácil unir la belleza de su luz con el sentimiento y la inspiración, el paisaje nocturno con el romanticismo y el sueño, su forma esférica y rellena con las redondeces femeninas, el fenómeno de las mareas con la soberanía sobre las aguas (lluvias y mareas están sujetas a ritmos, por consiguiente son lunares), etcétera.
Sus fases, que se agotan en poco más de veintiocho días, establecían una relación natural de analogía, y por ello de dependencia, con el ciclo menstrual femenino; por esto fue obvio deducir que quien dice “Luna” dice “Mujer”, “madre”, “fertilidad”, etcétera.
Siempre se ha creído que la Luna influía sobre los nacimientos, el momento de la muerte, las cosechas, la fertilidad de la tierra, el clima, la lluvia y hasta los terremotos.
Por todos estos motivos, la Luna, además de benigna, tomó también un aspecto de diosa cruel y destructora.
Además, desde la Antiguedad, se decía que este cuerpo celeste influía en la psiquis del ser humano, en sus cambios de humor, en sus instintos irracionales, en los estados psicóticos en general y de locura en particular.
Así, de vez en vez, la Luna fue adorada y temida. Aunque fue considerada generalmente benigna, causa de abundancia y de inspiración, también aparecía como cruel y sedienta de sangre, una verdadera “luna asesina”.
“La Luna nutre a las ostras, llena los erizos de mar, da carne a las conchillas y al ganado…”, dicen estos versos de Lucilio, pero Shakespeare agrega: “Es culpa de la Luna; cuando se acerca más a la Tierra, torna locos a los hombres”.
Y he aquí a la diosa-Luna fenicia Anath, que mataba por el placer de matar, o las Lamias, demonios femeninos que, según las leyendas populares griegas, podían asumir un aspecto bellísimo y de noche succionaban la sangre de los hombres y comían su carne mientras ellos dormían.
Ellas también eran conocidas con el nombre de Marmolyceia (Iobas espantosas) o con el de Empusas (”que se introducen por la fuerza”) e indicadas como las hijas de Hécate. “Un bajorrelieve helénico muestra a una Lamia desnuda, montada a horcajadas sobre un viajero que se había dormido en posición supina, Es característico de las civilizaciones en las que se trata a las mujeres como bienes muebles que deben adoptar la postura recostada durante el coito. Las hechiceras griegas, que adoraban a Hécate, preferían la posición arriba, y esto lo sabemos por Apuleyo, Malinowsky escribe que las muchachas melanesias se reían de la posición denominada ‘del misionero’ porque indicaba pasividad y condescendencia” (Graves y Patai: “Los mitos hebreos”).
El dualismo lunar ha tenido siempre una faz adorada y otra temida por la humanidad, y las mujeres, identificadas con la Luna, aparecían alternadamente como inspiradoras o demoníacas, brujas o vírgenes. En el período en que a ellas se les confiaba preferentemente la agricultura, fue natural que naciera “la veneración de la Tierra-Madre y, al mismo tiempo, la especial mitología lunar que considera mujer a la Luna. Los dos mitologemas, el de la Tierra-Madre y el de la Luna-mujer, entran en relaciones recíprocas”.
Además, las mujeres cumplían el papel de herboristas, nodrizas, parteras, sibilas y sacerdotisas. Mutables, intuitivas y sensibles, eran las legítimas representantes del sacerdocio, entendido como nexo entre el hombre y la divinidad.
La luna como símbolo de inestabilidad y locura…
तोड़ो एस कल्प दे एल्ला
मिएर्दा करजो

te quiero pero te llevaste la flor
y me dejaste el florero
te quiero me dejaste la ceniza
y te llevaste el cenicero
te quiero pero te llevaste marzo
y te rendiste en febrero
primero te quiero igual
te quiero, te llevaste la cabeza
y me dejaste el sombrero
te quiero pero te olvidaste abril
en el ropero pero igual
te quiero no me gusta esperar
pero igual te espero
primero te quiero igual
te quiero me dejaste el florero
y te llevaste la flor
pero igual
te quiero me dejaste el vestido
y te llevaste el amor
te quiero pero te olvidaste abril
en el ropero
primero te quiero igual
no sé si estoy despierto) bis
o tengo los ojos abiertos)
te quiero, no sé si estoy despierto
o tengo los ojos abiertos
sé que te quiero y que me esperan
más aeropuertos
te quiero te llevaste la vela
y me dejaste el entierro
primero te quiero igual
te quiero pero te llevaste la flor
y me dejaste el florero
te quiero me dejaste la ceniza
y te llevaste el cenicero
te quiero pero te llevaste marzo
y te rendiste en febrero
primero te quiero igual
no me gusta Calamaro. Pero me da como una especie de ternura, de solidaridad.
en fin, haré del diario un collage ridículo.
el trabajo mata. no es salud, dejá de joder.
los que escriben canciones más lindas son los que están enamorados,
o los que sufrieron la rotura cardíaca reciente.
los demás, no hablan de nada.
o sí, pero no me interesa.eso.
milanesa y soja.
voy a coger un taxi.
*
inversas-mentes
- a la deriva
- alegria
- anartista
- asma
- atelos
- cartas de una extranjera
- cortinas enroscadas
- códigos binarios
- dulce magnolia
- el vacío llena
- fantasmas
- ignax
- insomian
- las brusalinas
- mil palabras
- mis cajones de adentro
- nudo de palabras
- pinki-le
- posmonauta
- possibly maybe
- radio drama
- renuncio
- rostbif
- selección aleatoria
- sever
- the hardest button to button
- yo no quería ser mayor
exorcismos sencillitos
- LECTURA INVERSA:
- Creemos que el tiempo nos mata lenta e inexorable-mente. Pero además de eso; la hora, al consumirnos, muere también. -como el fenómeno de ciertos insectos- Las palabras exorcizan a las horas. Los dedos liberan al tiempo. El tiempo nos vuelve libres. *











