.las horas matan y luego mueren.

aparecido
constante el vaivén bendito del cuerpo y la risa
el galope de los fluídos
los atisbos de ilusión.
equívoca de un día.
tenía que ser domingo y que nadie piense más que en sí.
desaforar la necesidad primaria
desfasar el transcurso del tiempo.



¿qué vino a ser esto?


¿dónde queda recostado el secreto?






2 comentarios:

Anónimo dijo...

Alabado sea el polvo con lluvia y dominguero.

PD: Los secretos no existen; los ignorantes, sí.

teleoalreves dijo...

amen

Lord Byron

INVERSA

exorcismos sencillitos