.las horas matan y luego mueren.







el pulsar de unas venas púrpuras,
llevando lejos al viento,
correteando mapas:
cenizas de sones improbables.


cicatriz en el refugio indeleble
adoratriz empedernida
de
esto
que
no lleva nombre alguno.



enjuago el pedazo que aún
late en mi labio hinchado
lo relleno de medulosas rayuelas
que jamás llegan al cielo
y
pruebo con
una oración que sea
tan virgen
como mi espina.







2 comentarios:

Îgnax dijo...

   Y patear la piedrita y llegar al Cielo. O casi.

alegría del hogar dijo...

que hermosa sangrante.

Lord Byron

INVERSA

exorcismos sencillitos